Dios nuestro, ante quien los muertos viven y en quien los santos encuentran la felicidad eterna, escucha nuestras súplicas por nuestra hermana Cecilia Rojas de Sáenz, que ha sido privada de la luz de este Mundo, y concédele gozar eternamente de la Claridad de tu presencia.
Por Cristo nuestro Señor
Amén.
Cecilia Rojas de Sáenz
Febrero 8 de 1937 a Junio 11 de 2006
Las madres, nunca mueren!
Si dejan la envoltura terrenal,
suben a Dios, en espiral... de nubes...
La madre, es inmortal!...